El Carrot Cake más suave

¡Buenas, chicas!

¿Qué tal estos días? Espero que hicierais la tarjeta de Rasca y Gana para el Día del Padre. En tal caso, explicadme cómo os fue, prometo contestar a los comentarios que me hagáis (trolls, a vosotros no, por supuesto).

Para ésta entrada, mi hermana y yo os hemos preparado una suculenta y suave tarta de zanahoria. La Carrot Cake más esponjosa y suave que hemos hecho (y hemos hecho unas pocas variando de receta y finalmente modificando la que más nos gustó). En este caso además de la zanahoria incluye almendra molida junto a los ingredientes principales, lo que hace que todavía quede más suave y esponjosa. Es  muy sencilla de hacer y no requiere de utensilios raros. Nosotras usamos un picadora para picar la zanahoria bien pequeña, pero si no tenéis, el rallador del queso, os servirá.

Bueno, allá va la receta.

  • 250 g de zanahoria (pesadla una vez esté pelada y así picáis la que necesitéis)
  • 200 g de almendra molida
  • 350 g de harina
  • 250 g de azúcar
  • 15 g de levadura química tipo Royal
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharadita de canela molida
  • El zumo y la piel rallada de una naranja
  • 4 huevos
  • 150 g de mantequilla muy blanda (os recomiendo que la peséis un par de horas antes de usarla y la dejéis fuera de la nevera en un sitio cálido)

Primero de todo, poned el horno a precalentar a 180ºC.

En un bol bastante grande mezclamos los secos con unas varillas de cocina, es decir, la almendra molida, la harina y la levadura (mejor tamizarlas juntas para evitar que queden piedrecillas apelmazadas de levadura), el azúcar, la canela y la pizca de sal. Remover con las varillas para que se mezclen muy bien.

Rallamos la zanahoria y la añadimos a la mezcla de secos, removiendo groseramente. Hacemos lo mismo con la piel de naranja.

Ahora batimos los huevos, lo mezclamos con el zumo de naranja y la mantequilla muy blanda (casi fundida). Vertemos ésta mezcla sobre los secos y las zanahorias ralladas. Removemos muy bien hasta que se forme una masa espesa. Ya tenemos nuestro futuro bizcocho preparado para verter en los moldes.

Podéis usar un par de moldes bajitos y de la misma medida, llamador layer cakes en los que necesitaréis unos 35 minutos de horno; uno alto de unos 28 cm de diámetro, para el que necesitaréis entre 50 y 60 minutos; o bien moldes de magdalena (salen unas 24 unidades) para los que necesitaréis unos 18-20 minutos de horneado.

Dependiendo del tipo de molde seleccionado, tenéis que tener en cuenta en hacer bien las porciones para que salgan de una medida lo más similar posible. En el caso de los layer cake, bastará con pesar la masa y dividir entre dos o tres (hay layer cake de 3 capas) y para la opción de las magdalenas, usad una cuchara dosificadora de helados para rellenar las cápsulas.

¡Atención!

Antes de verter la masa en los moldes acordaos de forrar los moldes con papel de horno. Si necesitáis ayuda con esto, pedidlo, que os puedo montar un tutorial en un momento, jejeje.

Pues ale, ahora toca meterlo en el horno en la segunda rendija empezando por abajo y dejar que vaya creciendo con el calorcito (180ºC) de arriba y abajo. Mientras el bizcocho se hace, podéis recoger la cocina y fregar los cacharros.

Cuando el temporizador os avise, lo paráis con calma…no hace falta correr…cogéis el pinchito de los pasteles y comprobáis que haya quedado cocido y no se mueva. Si veis que le queda un poco, dejadlo hasta que esté listo. Y si está OK, lo dejáis colocáis sobre la rejilla enmoldado durante unos 10 minutos para que repose y luego lo desmoldáis y de nuevo a la rejilla, hasta que se enfríe por completo.

Para decorar la tarta o las magdalenas al estilo cupcake, os dejo la opción de preparar este Cheese Frosting o lo que es lo mismo, una crema de queso para cubrirlo y rellenarlo.

Los ingredientes son sencillos.

  • 200 g de mantequilla a temperatura ambiente  (fuera de la nevera un par de horas)
  • 200 g de azúcar glas
  • 250 g de queso de untar tipo Philadelphia (no sirve el light, por si se os había pasado por la cabeza)

Disponemos la mantequilla en un bol y la batimos con la batidora eléctrica. Cuando tenga una textura bastante suave y cremosa, se le añade el azúcar tamizado (de ésta manera no habrá grumos sin deshacer) y seguimos batiendo un ratito más. Una vez haya quedado incorporada, añade el queso bien frío y bate un poco más. Reservadlo en la nevera hasta que llegue el momento de usarlo para decorar.

En caso de la tarta la rellenáis y la cubrís con la crema de queso y la decoráis al gusto.

En nuestro caso le hicimos una decoración muy simple, con coco rallado y coloreado con colorante comestible, pero la podéis dejar tal cual y tan solo espolvorearla con un velo de canela molida.

Se conserva en el frigo, durante una semana completa…aunque doy fe que no durará tanto.

Espero que la disfrutéis, pues queda deliciosa y es muy sencilla de hacer.

 

 

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