El cheesecake más sencillo

A estas alturas creo que todas sabéis que los cheesecakes, vaya lo que vienen siendo las tartas de queso. Creo que es uno de los postres que estando de dieta, me la saltaría por el simple placer de disfrutarla. ¡Me encantan!

Esta tarta de queso la he hecho varias veces en su versión original, y otras tantas con chocolate, dulce de leche, ligera, etc. Ya os iré explicando en otras entradas, cómo hacerlas, si os apetece.

En menos de 15 minutos, podéis tenerla lista para meter en el horno y luego a esperar un mínimo de 6 horas. Sí, lo sé, es un rollo tener que esperar pero os aseguro que el reposo obra maravillas, aún templada, está rica, pero reposada está de ir al cielo con billete de ida y vuelta.

Ingredientes

Para la base

  • 250 g de galletas tipo Digestive
  • 75 g de mantequilla fundida

Para la tarta

  • 600 g de queso de untar tipo Philadelphia
  • 1 yogur de limón
  • 150 g de panela o azúcar blanco (yo tenía panela y no azúcar suficiente, así que lo cambié)
  • 2 huevos
  • 20 ml de zumo de limón
  • 30 g de maicena

Precalienta el horno a 160ºC de arriba y abajo.

Trituráis las galletas con la picadora y cuando parezcan tierra, añadidle la mantequilla derretida. Removéis muy bien para que se empape bien la galleta y se pueda apelmazar con la presión.

Forráis un molde de base desmontable con papel de hornear o vegetal y vertéis la galleta en la base. Presionáis con el culo de un vaso para compactar la galleta haciendo un poco de pared. Metéis el molde en la nevera mientras preparáis el queso.

Mezcláis los ingredientes del relleno batiendo con unas varillas de mano justo hasta que quede bien ligado.

Notad que la masa se ve un poco oscura incluso con alguna mota más oscura, es debido al uso de la panela, si queréis un tono más clarito, usad azúcar blanco.

Vertéis la masa de queso en el molde cubierto con la masa de galleta.

Dais unos golpecitos suaves al molde para eliminar cualquier posible burbuja.

Metéis en el horno y horneáis durante 20 minutos a 160ºC y luego otros 40 minutos a 120ºC. Una vez acabado el tiempo, comprobad que si se mueve ligeramente, el centro también lo hace como si fuera un flan. Dejáis reposar la tarta en el horno apagado hasta que se enfríe.

Luego lo trasladáis a la nevera durante unas 6 horas mínimo sin desmoldar. Pasado el tiempo, desmoldáis y los servís a vuestro gusto.

Tenéis unas opciones muy buenas para servir la tarta bien acompañada con mermelada de arándanos, de higos o si sois muy, muy goloso, con una capa de dulce de leche. Si os agradan los sabores más fuertes, usad mermelada de naranja amarga para cubrir y degustar este estupendo cheesecake.

La foto de la tarta la hicimos con la tarta todavía caliente…me dormí en los laureles (como siempre) y empezamos a prepararla a media tarde, cuando mi plan era hacerla por la mañana, para asegurarme que tendría reposo suficiente. Por otro lado, y pese a que estaba caliente todavía, nos la devoramos. Estaba dulce, pero no demasiado y con el matiz ácido del limón, estaba riquísima.

No la acompañamos con nada, la tarta y nada más, aunque en la foto le puse una fresa para darle un poco de color.

¿Qué os gustaría ver en próximas entradas? Comentad, las ideas que nos dais las tenemos en cuenta y nos ayudan a hacer cosas atractivas para todas.

¡Un saludo, pequeñas manzanitas!

1 comentario en “El cheesecake más sencillo”

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